La ética (ethos) de Zuckerberg

Por Javier de Rivera

“Él ve el mundo moviendose rápidamente hacia la transparencia y el intercambio rápido de información entre individuos de muchas maneras diferentes, dentro y fuera de Facebook. Y desde el día en que creó su sistema, el ha mantenido este principio (ethos) del intercambio en el que cree profundamente” (entrevista a Kirkpatrick en npr.og)

Esto es lo que dice el autor de un nuevo libro sobre Facebook sobre Mark Zuckerberg. David Kirkpatrick es probablemente uno de los escritores que mejor conoce al creador de Facebook, con el que se entrevistó varias veces durante la preparación de un libro sobre “La historia interna de la compañía que está conectando al mundo”.

Facebook y su CEO han recibido numerosas críticas: que si robó la idea, que si comercia con nuestros datos, que si la política de privacidad es abusiva, que si su comunicación corporativa es contradictoria, que si censura arbitrariamente, etc. (a las que me uno diciendo que el diseño del logo es horrible).

En este libro, parece que Kirkpatrick se presenta como un escritor ‘potentado’ de Facebook, dando voz a los argumentos y a los principios (ethos) de Zuckerberg. Lo cual es muy interesante, porque nos da la oportunidad de entender mejor porqué Facebook es como es.

Ethos no siginifica exactamente ética, sino algo así como ‘principios que definen la forma de hacer las cosas’. El que los principios o convicciones éticas de una persona influyan en la forma en la que 450 millones de personas se relacionan a través de las nuevas tecnologías, requiere un poco de análisis.

No sabemos porqué, Zuckerberg cree en la transparencia y el intercambio de información, algo así como crear un nueva cultura de aldea en un mundo hiperconectado y globalizado. Pero esa creencia nos influye a todos, y es tiempo de pensar si queremos compartirla o pensamos algo diferente.

“Para Zuckerberg, esos principios (ethos) significan compartirlo todo. Él se opone a la idea de que una persona tenga diferentes identidades. Para él, la idea de que alguien sea diferente en el trabajo que en casa, o en un concierto de rock, es deshonesta. Kirkpatrick dice, “Él cree que así vivirá mejor personalmente, y que todos nosotros seremos más honestos, y finalmente lograremos un mundo mejor si todos adoptamos esa creencia”.

Vamos, que Zuckerberg quiere hacernos mejores personas enseñándonos que tenemos que ser los mismos para el compañero de trabajo, el amigo del barrio, los colegas profesionales, el ligue de verano, etc. Cuando menos es una creencia dudosa con poco fundamento psicológico.

Este punto, la mezcla de contactos de diferente tipo en un mismo perfil, es precisamente uno de los más llamativos dentro del sistema Facebook. Te obliga a moderar la expresión de tu identidad, para hacerla encajar en la conjunción de los diferentes perfiles de tu personalidad. Sin embargo, la identidad personal es compleja por naturaleza. La gente necesita gestionar su propio yo, presentándose de forma diferente en diferentes ámbitos. La adopción de diferentes máscaras sociales nos da libertad para ser como queramos ser, elimina las constricciones del qué dirán. Es el individuo el que decide cómo se quiere presentar, que identidad quiere tener, y no la identidad la que decide cómo tiene que ser el individuo.

El sistema de Facebook provoca por un lado que la gente sea mucho más comedida en lo que cuenta, que sus identidades sean más simples y su mundo relacional más pobre, y por otro lado crea confusión cuando entramos en el muro con un montón de publicaciones que no siguen ninguna línea lógica.

En cualquier caso, esas son las ideas de Zuckerberg…

Y tú, ¿que opinas?

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