El papel de las Redes Sociales (de Internet) en la revolución árabe: el caso de Egipto

Por Javier de Rivera

La revolución árabe es sin duda uno de los mayores acontecimientos sociales del siglo XXI, los cambios que generará en Oriente Medio reconfigurarán un nuevo mapa geopolítico internacional.

A primera impresión parece una revolución democrática en toda regla, la población en un gesto de responsabilidad cívica exige un viraje democrático y social que mejore sus condiciones de vida y sus derechos políticos. A los ojos occidentales, la revolución árabe es un viento de esperanza para la normalización de las relaciones político-económicas con Oriente Medio y la desactivación de la amenaza del islamismo radical.

En consonancia con estos nuevos aires de libertad y democracia, se nos presenta a la revolución Egipcia como la revolución de Facebook y Twitter, y  los medios occidentales proclaman la importancia que han tenido las Redes Sociales de Internet en la toma de conciencia social y en las movilizaciones. De hecho, el intento de cortar las comunicaciones por parte del gobierno de Mubarack ha sido mostrado como el más claro ejemplo de la importancia de las RSI y las nuevas tecnologías en todo el proceso. (También se cita con profusión a un ejecutivo de Google que movilizó varios grupos den Facebook).

Para alguien que ha seguido la revuelta por Twitter resulta algo insultante que pocos medios occidentales citen a Al-Jazeera, el medio qatarí que ha participado de forma más activa en la difusión de la información y en el apoyo a la revuelta ciudadana. Su difusión de las imágenes de los documentos de identidad de “los violentos” (que resultaron ser policías y militantes del partido de Mubarack), fue de vital importancia para mantener la imagen cívica y pacífica de la revuelta: “los violentos eran tan sólo agentes del régimen, no ciudadanos”.

Este tipo de activismo informativo, unido al alcance que tiene la televisión por satélite en comparación con Internet, hace pensar que la participación de esta cadena tuvo más que ver que el uso de RSI (en el que además también participan activamente periodistas de la cadena – dando una excelente cobertura mediática).

Sin embargo, los medios occidentales se empeñan en presentarlo como el éxito o las revolución de las Redes Sociales. Muchos son los que han salido al encuentro de este tipo de triunfalismo tecnófilo, entre ellos Malcolm Gladwell que critica la candidez de este tipo de pensamiento diciendo algo así como: “ya hubo revoluciones antes de Facebook” y “lo menos importante es si algunos de los manifestantes usaron o no los nuevos media”, “hay miles de cosas más importantes que decir a cerca de los orígenes y las implicaciones de estos levantamientos”.

Esto último me resulta de lo más interesante… ¿por qué se están produciendo realmente estos levantamientos? Es algo que los “evangelistas de los nuevos media” no logran explicar, si no que por el contrario se trata de una pregunta que ahogan y ocultan bajo esa esperanza informe puesta en el desarrollo tecnológico.

Corremos el riesgo de confundir el contenido del mensaje con el medio usado para difundirlo, de modo que todo lo que venga de la Web 2.0 nos parece por descontado democrático y por lo tanto ‘bueno’, una revolución tecnológica que nos salvará automáticamente de todos los problemas sociales (a golpe de Ipad, claro).

“Antes los activistas se definían por sus causas, ahora se les define por sus herramientas” Es otra cita de Gladwell para referirse a la excesiva importancia que se le da a las RSI en la explicación de los movimientos sociales.

Lo cierto es que los nuevos medios de comunicación son eso… herramientas, producto de la técnica. Es el uso que hacemos de ellas lo que importa, y la forma en que su uso (y su diseño) afecta nuestra comunicación y nuestra vida en sociedad. Facebook y Twitter no traen la democracia a ningún sitio, sólo aportan un modelo de comunicación determinado.

En Egipto tan sólo el 6,7% de la población tiene Facebook (según socialbakers.com , por lo que es una cifra algo inflada), mientras que en Túnez el porcentaje es del 20%, algo más cerca de los países europeos (en torno al 30%). Con esas cifras, es imposible que Facebook haya sido definitorio en el levantamiento popular y altamente improbable que la gente esté mayoritariamente agradecida a Facebook. Es decir… que LA FOTO DE ARRIBA ESTÁ PREPARADA y que hay un interés espurio en presentar esto como el éxito de las RSI, y promocionar con ello su uso y el desarrollo tecnológico a gran escala.

El ciberactivismo no está muerto… está siendo absorbido (en plan zombie) por la imparable voracidad del marketing de las grandes corporaciones que, en el siglo XXI, fundamentan todo su control y sus posibilidades de crecimiento sobre la llamada sociedad de la (des)información.

Además, tenemos que tener en cuenta la facilidad de uso de estas Redes Sociales para el seguimiento y el control social, algo que a cualquier analista serio no le pasa desapercibido, pero que queda en el olvido cuando recordamos las grandes ventajas y posibilidades que nos ofrecen.

La “lucha por la libertad” y el ciberactivismo se fundamentan más en la capacidad de autoorganización tecnológica (cosas como el Software Libre y las Redes autogestionadas, para entendernos), que sobre la difusión de RSI centralizadas. Debe ir además acompañada de algo así como una “búsqueda de la verdad” que nos ayude a entender lo que realmente sucede y por qué… la tan manida “libertad de información” de los hacktivistas de los 90, con una forma más del siglo XXI[1].

Epilogo:

Con todo, y teniendo en cuenta que ahora mismo hay civiles libios siendo asesinados por la represión militar, no se puede por menos que solidarizarse con ellos, como deberíamos hacer con todas las víctimas civiles cuyos en tantos otros países.

Más información:

Y si tienes ganas de más sobre este tema, te recomiendo este artículo: “La ciudadanía es el mensaje”

O este otro del siempre preclaro Zizek: ¿Porqué temer a la Revolución Árabe?


[1] Lo de la “búsqueda de la verdad” no sé si tiene mucho que ver con el siglo XXI, es una expresión casi más del siglo pasado, pero se me antoja que es algo así lo que hace falta… un paradigma que nos permita interpretar la realidad social de una forma más comprensiva, imparcial y realista.

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