Las redes sociales y contacto emocional

Por Javier de Rivera

Una noticia reciente en televisión mencionaba que ha habido un aumento de ideas suicidas en jóvenes y adolescentes. Entrevistaban a una trabajadora de un centro de atención telefónica y apoyo psicológico para jóvenes y adolescentes. Con cierta emoción, destacaba el sentimiento de soledad tan profundo que sentían los adolescentes que llamaban: los jóvenes que llamaban decían que no podían hablar con nadie, no tenían a quien contarle sus problemas y eso les hundía en una depresión profunda.

La noticia daba a entender que el sentimiento de soledad entre los jóvenes había aumentado y que por eso aumentaban las llamadas a este tipo de números de atención.

En seguida pensé en la posibilidad (sería solo una hipótesis) de que las nuevas formas de relacionarse entre jóvenes y adolescentes, tan mediadas por las redes sociales, ejercieran un efecto de aislamiento emocional, por el cual perdían los lazos más directos en los que se puede confiar para contar nuestros sentimientos, y como se suele decir, “abrirse”.

Recordé entonces otro vídeo en el que que Risto Mejide entrevista a El Rubius, un Youtuber de éxito. El momento cumbre de la entrevista es cuando el Rubius llora mientras recuerda detalles de su vida personal reciente. Por lo visto, la fama implicaba el acoso de los fans y una mayor dificultad para tener contactos o relaciones más íntimas. Paradójicamente, es ese momento de intimidad televisada lo que le permite abrirse emocionalmente: “no he hablado de esto con nadie”, “nunca me he abierto a nadie”.

Un Youtuber es un buen ejemplo de un usuario intensivo de redes sociales, es alguien que comparte su imagen y sus experiencias en la red, y rentabiliza esa atención de algún modo. Al igual que el Rubius -pero a otra escala- cuando nos mostramos e interactuamos en las redes sociales entramos en un juego de representaciones, de interacciones mediadas por representaciones abstractas de quienes somos.

En este sentido, las redes sociales dan la posibilidad de conectar con realidades estimulantes, aprender y conectar con gente interesante, ser creativos, explorar nuevas formas de ser, iniciar proyectos, etc. Pero lo cierto es que también dejan poco espacio para “llorarle a un amigo”, para contarle tus sentimientos, o simplemente despotricar en confianza sobre problemas personales, profesionales, amorosos o del tipo que sean.

Todo lo que no huela a triunfo, a contacto fresco y desenfadado, a brillantez del momento, a ilusión y a auto-seguridad no cuadra bien en el contexto de las redes sociales y la marca personal. Por eso tiene que ser ocultado o maquillado.

Algunas personas prueban a “llorarle” un poco a sus seguidores o “amigos”, quejándose públicamente de un problema personal o criticando en general aspectos de la sociedad. Eventualmente pueden recibir algunas palabras de apoyo, pero por lo general es un apoyo superficial (virtual…), que se enmarca en un contexto de representaciones espectaculares. Por su parte, los foros de apoyo permiten un mayor soporte emocional, pero que se recibe y procesa a nivel intelectual. Carecen de la “contención” emocional directa que puede proveer un grupo de apoyo o de buenos amigos.

En definitiva, lo digital amplifica la cantidad de informaciones que podemos crear y recibir, a costa de limitar la profundidad del contacto emocional. La “textura” de la relación emocional se filtra en la binaridad de la interacción digital.

38144-Rorschach4En el test proyectivo de Rorschard hay algunas láminas (no la de la imagen) en las que se espera que la persona vea “textura”, como pelo, arrugas, piel o algo similar. Eso se considera un signo de empatía y capacidad conectar emocionalmente con otros. La textura es una proyección visual de la experiencia de contacto emocional.

Los que aplican este test prefieren las láminas impresas que las imágenes digitales, porque la textura y otras proyecciones son más fáciles de ver en el cartón que en una pantalla. Lo digital anula el matiz infinitesimal del formato analógico. O como dicen algunos fotógrafos, “no permite ver el grano”.

No es una cuestión solo visual, en sentido figurado las interacciones virtuales también carecen de esa textura. Solo es posible comunicar aquello que puede ser traducido en información. La comunicación digital está mediada por la representación abstracta (en lenguaje e imágenes) de nuestros pensamientos y sentimientos.

Las mediaciones tecnológicas y culturales también están presentes en la interacción directa (el lenguaje, la ropa, etc.), pero en ellas resulta imposible ocultar la vulnerabilidad del cuerpo con el que interactuamos: los poros de la piel, granos e imperfecciones, el pelo, las arrugas, el olor, la mirada… todo cobra textura y nos damos cuenta -aunque sea inconscientemente- de que el otro también es un cuerpo expuesto al paso del tiempo, del dolor y la muerte.

En las redes tendemos a representarnos como alguien deseable, atractivo, inteligente… siempre apunto para el chiste, la ocurrencia o la brillantez. Y admiramos estos chispazos en otros como si fueran el culmen de la socialidad. Abrazar las redes sociales desde un posicionamiento acrítico implica incorporar las lógicas del espectáculo en nuestras relaciones sociales. Si con los medios de masas el espectáculo servía para legitimar culturalmente el orden social, con los “medios sociales” el espectáculo se convierte en sustituto del mismo sustrato de lo social.

Sin embargo, las más de las veces nuestras vidas están atravesadas por conflictos interpersonales, situaciones de opresión, entornos sociales hostiles, violencia estructural, frustraciones personales, etc. Esa parte de nosotros que sufre las tensiones y limitaciones de la vida es de la que realmente emergen las necesidades de contacto y de relación social. Eso es lo que nos define como seres humanos (o como sujetos conscientes, para ser más amplios) y también lo que nos aporta la potencia crítica para convertirnos en agentes de cambio social.

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5 Comments

  1. Gabriel Ibáñez L.
    Posted March 4, 2016 at 2:26 am | Permalink

    Muy interesante el artículo, sin embargo, encuentro correcto aclarar una duda mía. En el mundo de las redes sociales, claro está, se reniega del aspecto más carnal, es decir, en una conversación de dos personas que están en la calle, por ejemplo. En tal situación veremos que tanto lo que se dice y cómo se dice juegan un rol importante en la comunicación social. Ahora bien, quiero tomar en cuenta, sobre todo en mi experiencia, que el sentido de la conversación a través de un chat no se pierde: el decir un te quiero, el contar un problema, etc, no deja de ser un desahogo, pero sí se pierda la forma de simbolizar lo que digo. Muchas veces pasa que alguien dice algo por un chat, pero uno no entiende en qué sentido va, pues falta la entonación con la que dice eso la persona que está al otro lado, también los movimientos. Quiero decir que las redes sociales no son ajenas a los sentimientos, pero si viene a mutar un poco la forma de relacionarnos entre los pares; ya no personal, sino digital. En efecto, para personas necesitadas de aspectos más carnales y pasionales de relación se les hará mucho más difícil buscar afecto en palabras frías escritas en un ordenador.

  2. admin
    Posted March 4, 2016 at 9:57 am | Permalink

    Exactamente Gabriel. Muchas gracias por el comentario!

  3. Juan Ron
    Posted March 23, 2016 at 9:15 pm | Permalink

    Me gustó el articulo Javier. Bastante interesante. Te quería Preguntar.. ¿podrías recomendarme algún texto o autor en que pudiera yo ampliar esta parte del texto: “En el test proyectivo de Rorschard hay algunas láminas (no la de la imagen) en las que se espera que la persona vea “textura”, como pelo, arrugas, piel o algo similar. Eso se considera un signo de empatía y capacidad conectar emocionalmente con otros. La textura es una proyección visual de la experiencia de contacto emocional.”? Especialmente de la ultima parte de la Textura como proyección de la experiencia de contacto personal… De ante mano, Muchísimas Gracias..

  4. Ariel
    Posted April 2, 2016 at 2:37 pm | Permalink

    Hola. “ME GUSTA” el artículo. Me surgen 2 dudas al leerlo de las que me interesaría mucho saber tu opinión. La primera es si la forma en la que describís los contactos en la web como “un juego de representaciones, de interacciones mediadas por representaciones abstractas de quienes somos” se diferencia tan tajantemente de lo que sucede en los contactos cara a cara. Creo que la identidad no es nunca una esencia fija, sino que asumimos siempre un tipo de representación según el contexto y los condicionamientos psicológicos, históricos, sociales, etc., que está en constante cambio y fluidez. No hay un acceso directo al otro ni a uno mismo. Solo representaciones. En todo caso creo que es interesante analizar qué tipo particular de identidad se asume en cada caso, pero me preocupa que tan generalizable pueda ser.
    La otra es si no se estarán estigmatizando los vínculos establecidos en internet, de manera reaccionaria, e idealizando los contactos cara a cara. Pienso, por ejemplo en contactos por Skype entre personas obligadas a la distancia, con llantos u otras emociones que dudaría de calificar de virtual, en contraposición a contactos cotidianos superfluos cara a cara sin profundidad emocional.
    Actualmente estamos con un compañero empezando una investigación para la tesina de comunicación Social sobre estos temas y nos serían muy útiles sus comentarios como cualquier sugerencia bibliográfica o de otro tipo para la misma.

    Muchas gracias,

    Ariel.

  5. admin
    Posted April 3, 2016 at 6:23 pm | Permalink

    Ariel, muchas gracias por tu comentario, me ha gustado también mucho y me ha perecido muy inspirador. Tanto que he escrito otro post para intentar responder a las cosas que me planteas: http://sociologiayredessociales.com/2016/04/identidad-representacion-esencia-en-comunicacion-online-offline/

    Respecto a la bibliografía, tengo una pestaña sobre ello, pero igual no está muy actualizada ni es muy completa: http://sociologiayredessociales.com/bibliografia/ También te recomendaría mirarte a Goffman, sobre la construcción de representaciones, que se ha utilizado bastante para aplicar al mundo digital.

    Gracias,
    Un abrazo,
    Javier.

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  1. […] Este post viene en respueta al comentario de Ariel Markdof en el post: Las redes sociales y el contacto emocional […]

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