3 Comments

  1. Joseph Osullivan
    Posted June 13, 2017 at 2:31 pm | Permalink

    Actualmente, vivimos en la época de las grandes tecnologías. Así pues, es inevitable estar hoy en día sin usar las tecnologías, ya que estas son requeridas para cualquier cosa. No hay nada que se salve de la avalancha de las grandes tecnologías, puesto que todo el mundo que conocíamos está siendo sustituido por las tecnologías. Un ejemplo para ilustrar esto es que ahora nadie escribe cartas. Hoy, todo el mundo se comunica a través de e-mail. Incluso, hasta las cartas de las facturas nos llegan digitalizadas.

    Javier de Ribera sugiere que ignoremos la tecnología y que volvamos a una forma de vida más sencilla: salir y conocer gente, pero ¿cómo llegamos allí sin una aplicación? Confiamos tanto en la tecnología que las tareas más sencillas ahora parecen demasiado complicadas para poder hacerlas. Antes, nuestros abuelos atravesaban media España sin ninguna tecnología. Iban andando a cualquier sitio, sin saber la ubicación exacta, y llegaban perfectamente utilizando el artefacto más propio de los humanos: las palabras. Así, ellos alcanzaban los lugares deseados preguntando a la gente que se encontraban por los caminos. Entonces, ¿llegaban o no llegaban?, ¿precisaban de nuevos medios tecnológicos o no?

    Con el paso del tiempo, el mundo ha ido evolucionando. Se han ido creando nuevas máquinas que nos hacen depender de ellas. Cada vez se han ido perfeccionando más estos artificios, se han ido disminuyendo sus dimensiones para conseguir ocupar un lugar menos extenso, y, poder así, estar más pegados al ser humano de a pie. ¿Creemos que nuestra dependencia de la tecnología disminuye, si es lo suficientemente pequeño, para estar oculto en nuestra vida diaria? ¿O es justo lo que las autoridades quieren que creamos?

    Los gobiernos tienen la capacidad de vigilarnos a través de nuestros perfiles en las redes sociales. Estamos controlados a todas horas del día. Tanto avance ha hecho que perdamos nuestra privacidad y que lleguemos hasta hacernos fotos casi desnudas para conseguir unos cuantos “Me gusta”. Las redes sociales hacen que nuestros conocidos sepan lo que pensamos, lo que hacemos y lo que haremos. Hemos pasado de vivir en un mundo en el que nuestros antepasados han luchado para conseguir el bien preciado que ahora todos tenemos (la libertad) y que hagamos de este una deshonra.

    A día de hoy, se dice que la cifra de parados jóvenes es España es muy alta., pero ¿qué esperamos de una generación que se pasa las 24 h del día pendiente de una pantalla? ¿Esta generación va a ser capaz de trabajar de sol a sol si es necesario? Así, hay personas que se pasan todo el día viendo las actualizaciones de los perfiles de otras personas.

    Estos sitios también se utilizan para la propaganda que afecta a las decisiones que tomamos.
    En el futuro, si habría un solo idioma, podríamos formar nuevas alianzas.
    No se trata sólo de ser amigos de otras personas. Algunos sitios, como LinkedIn están creando redes profesionales ahora. ¿Significaría que todos tendríamos acceso a los mejores recursos del mundo? ¿No nos hace más fuertes?

    En última instancia, es nuestra decisión si los medios sociales mejoran nuestras vidas. Somos responsables de la importancia que tiene y podemos reducir nuestra dependencia de ello con el pulso de un interruptor de un botón.

    Joseph Osullivan

  2. Francisco José
    Posted June 14, 2017 at 5:29 pm | Permalink

    Si bien es cierto que vivimos en un mundo donde cada día se desvirtúan más las relaciones sociales, y las amistades cara a cara están en continua decadencia, esto es solamente un problemas de actitud y autocontrol. El internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés), por citar un ejemplo, nos hará la vida más sencilla, al hacer la compra o cocinar por nosotros. Pero esto no tiene que resultar en una pérdida de las relaciones humanas tal y como las conocemos, y afirmar que sí lo es se trataría de un caso de post hoc ergo propter hoc, pues es perfectamente posible mantener contacto humano con los que nos rodean a pesar de que sea nuestro frigorífico el que nos haga la lista de la compra. Por tanto, si lo que queremos es mantener las interacciones sociales tal y como las conocemos, no es necesario dejar el móvil en casa, solamente ser capaz de estar dos horas sin mirarlo cuando tengamos a una persona delante.
    Por otro lado, el capítulo de Black Mirror muestra el futuro que nos depara de no cambiar de actitud, si bien pienso que a día de hoy, las redes sociales serían más comparables al dinero, principal herramienta que usamos para juzgar y valorar a los demás.

  3. Mariela Lorente
    Posted June 14, 2017 at 6:36 pm | Permalink

    Si algo es evidente, es que la tecnología ya se ha apoderado de nuestras vidas. Es decir, no podemos librarnos de ella, queramos o no. Desde el ámbito de los estudios (el simple hecho de estar leyendo una entrada de un blog para un trabajo de filosofía, o incluso el tener la oportunidad de contactar con el autor de esta reseña, es una clara muestra de ello.) hasta el ámbito de lo personal (todas las personas cuentan a día de hoy con un smartphone y whatsapp)

    Esta es muy útil en muchos aspectos: nos permite establecer contacto con personas que están lejos de manera inmediata y segura, buscar información acerca de temas que desconocemos, acercarnos noticias, películas, música, juegos…
    En lo que respecta a las relaciones sociales en internet, desde muchos puntos de vista se ven desvirtuadas, aunque no tiene porqué ser siempre de esta forma.

    En la actualidad existen multitud de redes sociales, cada una con una “función diferente”, pero todas con una función básica compartida: mantenernos conectados.
    Quizá el verdadero problema que hallemos aquí es el haber creado tal dependencia hacia esa conexión, que seamos incapaces de desconectar, en ningún momento. Es algo que tenemos tan integrado que somos incapaces de deshacernos de ello. Nuestro móvil es ya casi una extensión de nuestro brazo; nuestras redes sociales contienen todo nuestro ser. En internet estamos y en internet somos. En este aspecto, no estamos demasiado lejos de lo mostrado en el capítulo, aunque esto sea llevado al extremo, con lentillas integradas a las propias personas.
    Y bien, ¿a qué se debe realmente el éxito de estas redes? Es indiscutible que, como primer factor, encontramos la dependencia que crean los aparatos tecnológicos. Más allá, encontramos otros factores diferentes: entre ellos, la necesidad de valoración positiva escondida tras las caretas de las redes sociales. ¿Por qué si no publica una persona su opinión acerca de un tema de actualidad en Facebook? ¿Por qué si no existen redes como instagram en las que el único objetivo es obtener el máximo número de “likes”? Necesitamos ese me gusta, y en ocasiones incluso aparecen sentimientos de tristeza o desesperanza si consigues menos de los que esperabas.
    Esta es otra de las grandes similitudes con el capítulo de esta serie: la necesidad de un estatus social valorado por los demás a través de las redes sociales. Es algo que tenemos muy presente a día de hoy, tanto en el ámbito personal como en el laboral, pues, ¿no es cierto que cuando optas por un trabajo en una empresa, esta misma busca información sobre ti en internet, con el fin de ver si eres de fiar o no? “Cuidado con lo que publicas…no publiques nada comprometedor.”

    Sí, es cierto que las redes sociales son una herramienta con muchísimas utilidades, pero está claro que pueden ser un arma de doble filo. Quizá el futuro que muestra el capítulo de Nosedive no se encuentre tan lejano a lo que queremos creer.

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