Experimento Desconectados

Por Javier de Rivera

El experimento desconectados, patrocinado por Rol Social, consiste en mantener a dos personas de entre 25-30 años desconectados de las redes sociales durante 2 semanas. El objetivo del estudio es observar el efecto que tiene la “abstinencia” sobre personas que están habituadas a conectarse y que desarrollan gran parte de su vida social a través de ellas.

desconectados

Los jóvenes son una mujer y un hombre de 29 años, con un uso bastante elevado de redes sociales, particularmente de Facebook, red a la que dicen estar conectados “casi constantemente” ya sea en sus móviles o en el ordenador. También están conectados constantemente a aplicaciones de mensajería instantánea, como Whatsapp o Line, que se incluyen en la categoría de “redes sociales” debido a la posibilidad de crear grupos y la hiperconexión que posibilitan. En definitiva, realizan un uso bastante común de las redes sociales entre una gran parte de sus usuarios juveniles.

Tanto por la edad como por la trayectoria personal de cada uno de los candidatos, ambos tienen tanto intereses personales como profesionales en las redes sociales. Es decir, utilizan Facebook tanto para sus relaciones social y vida social como para temas relacionados con un perfil más profesional: promocionar un grupo de música, estar al día de las noticias, estar en contacto con las empresas que les podrían contratar, etc. Comparten así una tendencia muy característica de los jóvenes de su edad: la progresiva fusión de su ámbito privado de relaciones con el desarrollo de una imagen pública aceptable y presentable en un ámbito social más amplio. Una cuestión ya apuntada en el estudio de “Socialización tecnológica” (2010) sobre redes sociales y nuevas formas de relación social.

El experimento de estar desconectados durante dos semanas afectará en diferentes aspectos de su vida:

  1. En primer lugar, afectará a su práctica cotidiana, pues tendrán más dificultades para estar en contacto con amigos y compañeros de estudios o trabajo, etc. Es decir, tendrán que arreglarse con tecnologías anteriores a las redes sociales digitales. En un sentido muy práctico esto puede implicar un mayor gasto económico y una limitación del número de contactos sociales.
  2. En segundo lugar y como consecuencia de estas limitaciones prácticas, su vida social puede verse afectada. Tanto en lo que respecta a sus relaciones, hábitos sociales e incluso su valoración personal de éstos.
  3. En tercer lugar, la desconexión tendrá sin duda efectos emocionales, ya sea por la reducción de recursos sociales y contactos o por la ausencia de ese canal de expresión personal-profesional. En este sentido, la experiencia de desconexión será especialmente interesante para poder notar mejor el verdadero papel que éstas juegan en sus vidas.

Sin embargo, no adelantemos acontecimientos y mantengámonos atentos a la evolución del experimento, que también para los participantes es un experimento personal interesante y atractivo. Ambos tienen una actitud positiva hacia la prueba, abierta a la exploración y con cierta expectativa de mejorar su autoconocimiento y su relación con las redes sociales. Esto es importante porque nos ayudará a todos a vivir mejor la experiencia a través de ellos.

 

 

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