Supongo que muchos ya conoceréis la noticia de cómo el éxito de Obama en las últimas elecciones parece tener alguna relación con el uso de las redes sociales como herramienta de marketing político. Este artículo de Publico habla de ello: El arma total de Obama para vencer a Romney: un megacerebro informático que controla Facebook. Y también lo analiza la revista TIME: Inside the Secret World of the Data Crunchers Who Helped Obama Win
Resumiendo: empresas, partidos políticos o gobiernos pueden comprar datos a Facebook para analizar los gustos y tendencias de la población. En la campaña de Obama se uso ese recurso para identificar a los votantes indecisos y encontrar el mejor modo de convencerles. Así de entre unos 100 millones de votantes, puedes determinar que hay 20 mil que están indecisos y cuyo voto es importante, encontrar sus gustos, opiniones, habitos y tendencias, y encontrar el mejor modo de convencerlos (con discursos dirigidos a su sensibilidad, con anuncios en sus programas de TV preferidos, etc).
Vamos, que Facebook, esa red social que nos permite conectar con nuestros amigos y ser guays, es también el recurso definitivo para conocer y controlar a la población, permitiendo catalogar gustos, tendencias, etc. Facebook es el lugar donde subimos nuestra “identidad” para que cerebros tecnológicos puedan operar y hacer calculos con ella.





Entrevista sobre Privacidad en Internet
Por Javier de Rivera
Este es el texto completo de la entrevista que me hizo Alejandra Agudo Lazareno (@SandraGud) para un artículo de El País: Internet lo sabe (casi) todo de usted en el que aparecen también las opiniones de otras personas.
- ¿Hemos sacrificado nuestra privacidad en Internet?
No es que la hayamos sacrificado “nosotros”, es que el proceso por el que se están desarrollando las nuevas tecnologías implica esa pérdida de privacidad. Quizá podría desarrollarse de otra forma, pero en la sociedad actual es así como se está diseñando, y ya forma en que funciona la economía tiene mucho que ver en eso.
- ¿Por qué parece que nos importa menos decir cosas, o que se recabe información de nosotros, en Internet que físicamente? EJ. no admitiríamos que una persona nos rastreara a ver dónde vamos, pero ciertas aplicaciones de móvil lo saben, o no admitiríamos que nos monitoreasen la cesta de la compra para ver qué compramos más o menos, pero Google, por ejemplo, sabe qué tiendas visito online y en cuales compro…
Tampoco es que no nos importe, sino que hay una presión sistémica que hace que nos veamos obligados a renunciar a nuestra privacidad con tal de tener los servicios que nos ofrece “la sociedad de la información” y las empresas que diseñan esa sociedad. Los “contratos de servicio” (agreements, en inglés) son una especie de chantaje que nos pone contra la espada y la pared, haciéndonos decidir entre todo o nada, es decir, para tener contacto con nuestros amigos y estar socialmente integrado tenemos que renunciar a esa privacidad. Son las empresas tecnológicas las que tienen la sartén por el mango y nosotros tenemos que aceptar sus condiciones.
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