Por Javier de Rivera
A continuación se reproducen las preguntas que me envió por mail una locutora de Cienvolando, un programa de radio que se emite desde San Andrés de Giles (Buenos Aires), para después hacerme una entrevista telefónica para el programa. “Cienvolando funciona como un colectivo autónomo y autogestionado que tiene como objeto generar espacios de encuentro, generalmente desde actividades culturales, para promover la discusión y lucha contra el injusto estado actual de las cosas”. También les animo a que escuchen lo que resultó de la entrevista radiofónica, que resulto algo distinta al texto de este post.
– ¿Cuál es tu percepción en relación a la posibilidad de transformación y/o cambio político/social a través de la participación de las personas en las redes sociales?
En principio es positiva, pero no tanto como a veces parece. Las RSI permiten una nueva forma de circulación de la información que cambia el panorama mediático: el modo en que se producen y se distribuyen las noticias.
Hoy en día es más fácil estar bien informado de lo que sucede en el mundo y de las diferentes hipótesis o teorías sobre cualquier acontecimiento. Pero también hay más medios de control y de potenciación de la lógica del consumo que adormece a la población. Es decir, es más fácil saber lo que piensa la población cuando publica sus opiniones en twitter o en un blog – esa es la lógica del control. Y también hay más reclamos para el consumo que se vuelve mediático – consumo de datos – y la gente se distrae con más facilidad en ese mundo cibernético.
– ¿Qué opinión te merece, por ejemplo, la utilización de la web para la difusión de movimientos como el Zapatismo en México? Exite entorno a ellos una red internacional de apoyo que difunde y acompaña esa lucha…es esto replicable?
El Zapatismo online fue de los primeros – o el primero – movimientos sociales online. La diferencia con lo que sucede ahora es que en el Zapatismo había una identidad clara del origen del movimiento, que era una movimiento indígena asociado a un territorio y unos problemas concretos; que además estaba fortalecida por el discurso político del subcomandante Marcos. Este movimiento recibió el apoyo online de otros grupos de hacktivistas– también con una identidad definida – como Electronic Disturbance Theater.
En la actualidad, estas identidades contraculturales son más difusas, no se alinean con territorios concretos ni con grupos definidos. Un claro ejemplo es el 15M en el espacio offline – movimiento ciudadano sin líderes ni jerarquías – o Anonymous en el espacio on-line, que se caracteriza precisamente por la difuminación de la identidad: “anonymous es cualquiera que luche por la libertad de la información en la red”.
– ¿Existe algo parecido a la constitución de un “sujeto colectivo” en contraposición al individualismo?
Si, claro. Los fenómenos sociales en las RSI están evolucionando del consumo individualista en redes comerciales como Facebook a una actividad más colaborativa, de la que emergen sujetos colectivos sin una identidad clara, que se manifiestan en movimientos de opinión en redes abiertas como Twitter (que también es una red comercial que comercia con nuestro datos, pero al menos tiene una lógica abierta), en redes de blogs y también en redes sociales alternativas (como lorea.org o anonplus.com) donde la privacidad es uno de los principales caballos de batalla.
– ¿Se puede hablar de una producción y colectivización del capital cultural gracias a estos medios?
Por supuesto. Se crean contenidos muy interesantes gracias al intercambio de ideas y a la facilidad de publicación de la web 2.0. Y esto se colectiviza porque se comparte de forma abierta, así se va creando una especia de conciencia colectiva. Aunque también es verdad que hace falta una mayor estructuración y organización en estas iniciativas ‘alternativas’ que por principio carecen de los fondos que pueden tener redes como Facebook.
– ¿Qué lugar tiene la “accesibilidad”, qué sucede con los que no tienen las posibilidades materiales de acceder a estas tecnologías?
Siempre va a haber gente que se quede fuera de muchas cosas. También hay gente que no tiene acceso a agua potable o a electricidad, en cualquier país del mundo. Son los marginados del sistema económico en el que vivimos, en el que por desgracia no hay sitio para todos porque está diseñado en clave de competición y siempre habrá perdedores o marginados. No obstante, la accesibilidad va aumentando día a día y cada vez hay más gente conectada, incluso en los lugares más pobres como en África, donde los dispositivos móviles están aumentando esta conectividad. En cualquier caso, la accesibilidad no es una fin en sí mismo, sino el uso y el modo en que se accede a la Red.
Hay otra forma de brecha digital que no tienen que ver con la accesibilidad y que es mucho más preocupante o interesante de estudiar. Se trata de la brecha cultural entre los que entienden la Red y los que se mantienen en un círculo de utilidades muy restringido.
Hay varias escalas en este de brecha cultural-digital. Una es de carácter más técnico (programadores-usuarios) y otra es más cultural o informacional, se refiere a la gente que es capaz de usar la red para informarse de lo que sucede en el mundo y los que no pasan de los discursos oficiales.
– ¿Existe una tendencia hacia la “centralización”, y/o “control” para el intercambio de información?
Bueno, hay una tendencia doble. La de la centralización-control proviene de las redes comerciales que por supuesto intentan lograr la mayor hegemonía posible en el mercado de la información. Como Google que es la empresa que posee más servidores en el mundo y que domina el mercado de los buscadores, y ahora está entrando en las redes sociales con Google+.
Pero también aumentan las iniciativas de dispersión de la información y los medios de contacto.
La red se compone de un complejo proceso de fuerzas centrífugas y centrípetas
– ¿Qué pasa con la obsolescencia cada vez más temprana de los equipos?
El mercado de la tecnología intenta hacer sentir una cada vez más rápida necesidad de equipos nuevos introduciendo novedades de todo tipo, como el Ipad. Sin embargo no es una necesidad real, porque nunca llegamos a aprovechar al máximo las posibilidades que nos ofrecen los equipos. La innovación técnica ya ha superado con creces la capacidad social de absorción de esa innovación.
Sistemas como Windows también trabajan en el des-aprovechamiento de estas capacidades técnicas, con SO que consumen cada vez más recursos para que sea necesario cambiar de equipo.
En el sentido contrario, el Software libre permite un mejor aprovechamiento. Esta contraposición es señal de hasta qué punto hay dos dinámicas en el desarrollo tecnológico: una de ellas motivada por el beneficio económico y el control del mercado, y otra que apunta hacia la libertad, la racionalidad de uso y el empoderamiento real de los usuarios.
Mediactive de Dan Gillmor, traducido al español
MEDIACTIVE es un libro digital de Dan Gillmor en el que se reflexiona sobre el cambio que suponen los
nuevos servicios de publicación on-line sobre el panorama mediático, o como se solía decir sobre los medios de comunicación social que hoy en día son más sociales que nunca.
En el grupo de investigadores Cibersomosaguas, Cultura digital y Movimientos sociales (UCM) hemos pensado que su enfoque de la “revolución de los Social Media” tiene bastante interés para el gran público y hemos decidido traducirlo al español para ayudar a su difusión.
El nuevo panorama mediático y tecnológico produce lo que Gillmor llama la “ubicuidad de los media”: en cualquier lugar hay una cámara para grabar imágenes y gente que relata lo que está pasando, y todo ello publicándose en Internet casi al instante.
Esta nueva situación permite el auge del periodismo ciudadano, como una potencialidad que puede cambiar nuestras sociedades y modificar profundamente el equilibrio de poderes a través de la refundación del “cuatro poder”.
Para afrontar este reto con éxito, Gillmor aporta su experiencia en el periodismo para asesorar a los potenciales periodistas ciudadanos en cómo seguir unos mínimos criterios de calidad e imparcialidad, con la intención de que este nuevo panorama mediático ayude a cambiar nuestras sociedades a mejor, gracias a una circulación más libre y veraz de la información.